domingo, 21 de diciembre de 2008
FIDEL CASTRO Y CHE GUEVARA
una historia verídica que tiene como protagonistas a Fidel Castro y a Ernesto el Che Guevara. La historia es sobre cómo uno debe aprender a ser prudente y uno no está obligado por nadie a contar todo, y menos empezando una relación. Para explicar mejor mi punto utilizaré la historia: Cuando el Che Guevara era ministro de economía en la Cuba de los años 60 comandada por Fidel Castro, tuvo que viajar a Rusia, y allí el Che, muy sinceramente se despachó diciendo a los rusos todo lo que habían dejado de hacer por Rusia, la gran cantidad de cosas que habían descuidado, el asunto es que al presidente ruso, Nikita Kruchev no le gustó nada la sarta de quejas y reclamos del Che, quién sin duda se pasó de la raya en sinceridad. Nikita se quejó inmediatamente con Fidel Castro. Aunque el Che sin duda actuó correctamente, su cálculo político fue pésimo y cayó en la imprudencia.Cuando Che llegó a Cuba, Fidel lo llamó y la conversación fue algo así: Fidel: Che, tú no le dices todo a tu esposa, tú no le dices todo a tus hijos, tú no le dices a tus amigos todo, tú no me dices todo a mí, tú no le dices a tus aliados todo…Che: Cuando importa lo dices, Fidel!!!Fidel: Che, cuando importa NO lo dices.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Una taza de cafe
Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor. Pronto la charla devino en quejas acerca del interminable 'stress' que les producía el trabajo y la vida en general. El profesor les ofreció café, fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal -unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas... Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café recién preparado. Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta y con mucha calma y paciencia se dirigió al grupo: 'Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas de las más sencillas y baratas; lo cual es natural, ya que cada quien prefiere lo mejor para sí mismo. Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos al 'stress.' Continuó: 'Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café. En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza, pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar las tazas de los demás. Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida y el tipo de taza que tengamos no define ni cambia realmente la calidad de vida que llevemos. A menudo, por concentrarnos sólo en la taza dejamos de disfrutar el café. ¡Disfruten su café! La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo sino la que hace lo mejor con lo que tiene; así pues, recuérdenlo: * Vivan de manera sencilla. * Tengan paz. * Amen y actúen generosamente. * Sean solidarios y solícitos * Hablen con amabilidad. El resto déjenselo a Dios. y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más sino la que necesita menos .....
viernes, 15 de agosto de 2008
Leyenda de Laksmi

Érase una vez un pobre mendigo que vivía con su esposa en una aldea. Cada mañana cogia su abollado plato de aluminio y caminaba hasta el templo para engrosar la fila de los mendicantes. Mientras tanto su mujer esperaba resignadamente en la chabola. A su regreso compraban el sustento del día con las limosnas que el recogiera en el templo. Había días buenos y otros malos. Si alguna vez no recibía ninguna dadiva, pasaban hambre ya que carecían de otra fuente de ingresos.
Un día sucedió exactamente aquello: estuvo el mendigo todo el día suplicando a los visitantes del templo pero nadie le dio ni siquiera una paisa. Al anochecer regreso a casa con los pies pesados por el cansancio y la tristeza.
Esa noche el hambre acompaño su descanso.
La casualidad quiso que al día siguiente tampoco llegara ninguna alma caritativa y el hombre regreso a su chabola con las manos vacías. Al tercer día, cuando salía de casa, la mujer le dijo:
-hoy no regreses otra vez con las manos vacías.
Trae algo, aunque tengas que recogerlo del suelo.
El pobre hombre llego a su puesto y espero todo el día. Tenía hambre y se sentía débil y casi no le salían las palabras para pedir limosna. Pasó el día y tuvo que regresar a casa otra vez sin dinero ni comida. Caminaba lentamente cuando de pronto recordó lo que su mujer le había dicho esa mañana, que llevara algo aunque tuviera que recogerlo de la calle. Mirando a su alrededor, lo único que vio fue una serpiente que alguien había matado y tirado en la calle. No servia para nada, pero el hombre la cogió mas por amargura que por otra cosa.
Al llegar a casa tiro la culebra delante de la mujer sin decir palabra. Ella, aunque más débil que el por el ayuno forzoso de tantos días, dijo con calma:
-no la dejes aquí, hombre. Ponla en la calle, frente a nuestra puerta.
El hombre así lo hizo de mala gana, sin comprender nada de lo que estaba pasando por la mente de su mujer.
En aquel momento, la reina del pueblo había ido al río cercano a tomar su baño cotidiano. Los soldados y el sequito que la acompañaban quedaron a una distancia prudente mientras ella se dirigía a las orillas del río. Se quito su collar de perlas y rubíes y lo dejo junto con otras relucientes alhajas y las vestimentas de brocado de seda en un montoncito en la orilla.
Apenas había puesto un pie en el agua cuando paso volando por allí un milano. Con su aguda vista diviso las joyas porque dicen que los milanos gustan de las cosas relucientes. Bajo, y de un zarpazo salio volando con el collar en sus garras. Al darse cuenta de lo ocurrido, la reina comenzó a gritar y les señalo a los soldados el milano que ya se alejaba planeando sobre sus anchas alas. Los guardianes empezaron a seguirlo corriendo por debajo del pájaro.
Pero no fue una hazaña demasiado larga. Cuando el milano pasó por encima del pueblo, vio la serpiente muerta que le interesaba mucho más que el collar. Bajando al sitio, soltó la joya y prosiguió su vuelo con el reptil.
La mujer del mendigo se apodero del collar de la reina, pero casi de inmediato llegaron los soldados. Ella les dijo que no tenia ninguna intención de quedarse con lo que no era suyo, pero que deseaba devolver el collar a la reina personalmente. Dicho esto, los soldados la acompañaron al palacio y la presentaron a la reina. Dijo la mujer:-le devuelvo el collar, pero a cambio de ello solicito me conceda un favor.
La reina respondió:
-si el pedido es razonable, no habría inconveniente; dime, ¿de que se trata?Entonces la mujer explico:-como UD. Sabe, esta acercándose la fiesta de las luces. Lo único que pido es que nadie en el pueblo tenga luz esa noche. Que sea únicamente mi humilde casa la iluminada.
A la reina le sorprendió el pedido. Ella había pensado que la pobre mujer pediría dinero o alimentos. Pero le concedió el pedido al considerarlo inofensivo.
A los pocos días se celebraba Diwali, el festival de las luces. Es cuando todo el mundo en la india limpia y pinta su casa y la ilumina con velas y lámparas de aceite.
Se ven mas luces en la tierra que estrellas en el cielo. Y se juega con fuegos artificiales para crear más luz todavía.
Pero esta vez el pueblo estaba todo a oscuras como si estuviera de duelo. La única luz que se divisaba iluminaba la choza de nuestra pareja de mendigos.
Al llegar Lakshmi, la diosa de la riqueza, a visitar las casas del pueblo, le extraño que no hubiera luces. Entonces descubrió la única casilla iluminada y hacia allí se dirigió para bendecirla. Pero la puerta estaba cerrada. Normalmente estaría abierta de par en par para facilitar la entrada de la diosa. Al golpear a la puerta, la mujer pregunto:
-¿Quién es?-ábreme, que soy Lakshmi.-¿vienes como una hija o una nuera?A la diosa le sorprendió la pregunta. Replico:-las hijas son como diosas. Y las diosas, por lo tanto,Venimos como hijas, ¿no lo sabes?La pobre mujer respondió con voz seca:-si vienes como hija no te puedo abrir la puerta.-no tengo tiempo para discusiones. Ábreme la puerta para cumplir con el rito, se me esta haciendo tarde.
Pero la mujer insistía que la dejaría pasar solo como nuera. La diosa no podía marcharse sin haber visitado siquiera una casa. Acepto finalmente entrar como una nuera. Al oírlo, la mujer abrió la puerta de par en par y la diosa entro y bendijo la pobre morada. Y así termino la historia.
Pero, ¿Dónde esta la clave? ¿Por qué dejo entrar a la diosa Lakshmi como nuera y no como hija?
Pues porque la mujer quería la riqueza no por un tiempo sino para siempre. Una hija india esta en la casa paterna solo hasta el casamiento. Al casarse, deja la casa para unirse a la familia del marido. En cambio la nuera entra en casa de los suegros para quedarse permanentemente.
Un día sucedió exactamente aquello: estuvo el mendigo todo el día suplicando a los visitantes del templo pero nadie le dio ni siquiera una paisa. Al anochecer regreso a casa con los pies pesados por el cansancio y la tristeza.
Esa noche el hambre acompaño su descanso.
La casualidad quiso que al día siguiente tampoco llegara ninguna alma caritativa y el hombre regreso a su chabola con las manos vacías. Al tercer día, cuando salía de casa, la mujer le dijo:
-hoy no regreses otra vez con las manos vacías.
Trae algo, aunque tengas que recogerlo del suelo.
El pobre hombre llego a su puesto y espero todo el día. Tenía hambre y se sentía débil y casi no le salían las palabras para pedir limosna. Pasó el día y tuvo que regresar a casa otra vez sin dinero ni comida. Caminaba lentamente cuando de pronto recordó lo que su mujer le había dicho esa mañana, que llevara algo aunque tuviera que recogerlo de la calle. Mirando a su alrededor, lo único que vio fue una serpiente que alguien había matado y tirado en la calle. No servia para nada, pero el hombre la cogió mas por amargura que por otra cosa.
Al llegar a casa tiro la culebra delante de la mujer sin decir palabra. Ella, aunque más débil que el por el ayuno forzoso de tantos días, dijo con calma:
-no la dejes aquí, hombre. Ponla en la calle, frente a nuestra puerta.
El hombre así lo hizo de mala gana, sin comprender nada de lo que estaba pasando por la mente de su mujer.
En aquel momento, la reina del pueblo había ido al río cercano a tomar su baño cotidiano. Los soldados y el sequito que la acompañaban quedaron a una distancia prudente mientras ella se dirigía a las orillas del río. Se quito su collar de perlas y rubíes y lo dejo junto con otras relucientes alhajas y las vestimentas de brocado de seda en un montoncito en la orilla.
Apenas había puesto un pie en el agua cuando paso volando por allí un milano. Con su aguda vista diviso las joyas porque dicen que los milanos gustan de las cosas relucientes. Bajo, y de un zarpazo salio volando con el collar en sus garras. Al darse cuenta de lo ocurrido, la reina comenzó a gritar y les señalo a los soldados el milano que ya se alejaba planeando sobre sus anchas alas. Los guardianes empezaron a seguirlo corriendo por debajo del pájaro.
Pero no fue una hazaña demasiado larga. Cuando el milano pasó por encima del pueblo, vio la serpiente muerta que le interesaba mucho más que el collar. Bajando al sitio, soltó la joya y prosiguió su vuelo con el reptil.
La mujer del mendigo se apodero del collar de la reina, pero casi de inmediato llegaron los soldados. Ella les dijo que no tenia ninguna intención de quedarse con lo que no era suyo, pero que deseaba devolver el collar a la reina personalmente. Dicho esto, los soldados la acompañaron al palacio y la presentaron a la reina. Dijo la mujer:-le devuelvo el collar, pero a cambio de ello solicito me conceda un favor.
La reina respondió:
-si el pedido es razonable, no habría inconveniente; dime, ¿de que se trata?Entonces la mujer explico:-como UD. Sabe, esta acercándose la fiesta de las luces. Lo único que pido es que nadie en el pueblo tenga luz esa noche. Que sea únicamente mi humilde casa la iluminada.
A la reina le sorprendió el pedido. Ella había pensado que la pobre mujer pediría dinero o alimentos. Pero le concedió el pedido al considerarlo inofensivo.
A los pocos días se celebraba Diwali, el festival de las luces. Es cuando todo el mundo en la india limpia y pinta su casa y la ilumina con velas y lámparas de aceite.
Se ven mas luces en la tierra que estrellas en el cielo. Y se juega con fuegos artificiales para crear más luz todavía.
Pero esta vez el pueblo estaba todo a oscuras como si estuviera de duelo. La única luz que se divisaba iluminaba la choza de nuestra pareja de mendigos.
Al llegar Lakshmi, la diosa de la riqueza, a visitar las casas del pueblo, le extraño que no hubiera luces. Entonces descubrió la única casilla iluminada y hacia allí se dirigió para bendecirla. Pero la puerta estaba cerrada. Normalmente estaría abierta de par en par para facilitar la entrada de la diosa. Al golpear a la puerta, la mujer pregunto:
-¿Quién es?-ábreme, que soy Lakshmi.-¿vienes como una hija o una nuera?A la diosa le sorprendió la pregunta. Replico:-las hijas son como diosas. Y las diosas, por lo tanto,Venimos como hijas, ¿no lo sabes?La pobre mujer respondió con voz seca:-si vienes como hija no te puedo abrir la puerta.-no tengo tiempo para discusiones. Ábreme la puerta para cumplir con el rito, se me esta haciendo tarde.
Pero la mujer insistía que la dejaría pasar solo como nuera. La diosa no podía marcharse sin haber visitado siquiera una casa. Acepto finalmente entrar como una nuera. Al oírlo, la mujer abrió la puerta de par en par y la diosa entro y bendijo la pobre morada. Y así termino la historia.
Pero, ¿Dónde esta la clave? ¿Por qué dejo entrar a la diosa Lakshmi como nuera y no como hija?
Pues porque la mujer quería la riqueza no por un tiempo sino para siempre. Una hija india esta en la casa paterna solo hasta el casamiento. Al casarse, deja la casa para unirse a la familia del marido. En cambio la nuera entra en casa de los suegros para quedarse permanentemente.
Gita Govinda

Tengo miedo de estropear lo que ningún sueño me dio. Eso dices, en cambio yo, solo tengo miedo de no soñar, y dejarme la piel del corazón allá donde me encuentre y quien me sea cómplice se entregue con las mismas condiciones. Si después de amar uno de los dos, decide cambiar de acera, solo pensare en la muerte. Pero no cambiaria los días peores por esos días en que descubrimos secretos de carne sin dolor a la vez que por ella, nos descubrimos algo de nosotros mismos. Así podremos decir, No solo fue un sueño.
sábado, 19 de julio de 2008
Prólogo para el Critón de Platón
Critón, amigo y discípulo de Sócrates, tras enterarse que la nave de Delos ha sido avistada, y se encuentra a un día de llegar a Atenas, fecha en que Sócrates deberá beber la cicuta, acude a la prisión. Critón encuentra a Sócrates profundamente dormido, y decide no despertarlo. Sorprende a Critón la actitud libre y serena de Sócrates frente aquella condena injusta, frente a la muerte. «La libertad del hombre –dirá Victor Frankl– radica en aquella capacidad de elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias adversas, elegir ser dignos del sufrimiento, eso atestigua la capacidad humana para elevarse por encima de su aparente destino, eso es afrontar o asumir la responsabilidad de vivir». La condena de muerte que ha caído injustamente sobre Sócrates no ha minado su libertad espiritual, no ha quebrantado su carácter y su vocación. Sócrates se eleva dignamente ante la muerte. Esta actitud es la que encontramos en el Critón, Sócrates es victima de una injusticia, él lo sabe; para Critón es inconcebible que Sócrates siendo y sabiéndose inocente tenga que cumplir una condena injusta, él mismo está decidido a brindar todo su apoyo para ayudarle a escapar y así salvar su vida. Y ese es el motivo de su visita, Critón viene a pedir a Sócrates acepte escapar. En el desarrollo del dialogo Sócrates desarma una a una las razones de Critón.Critón increpa a Sócrates el no hacer nada por salvar su vida, Sócrates sostendrá que «no es el vivir lo que ha de ser estimado en el más alto grado, sino el vivir bien». Critón sostendrá que la condena es producto de una injusticia, frente a ello Sócrates responderá: «no se debe devolver injusticia por injusticia ni hacer daño a hombre alguno, ni aún en el caso de que recibamos de ellos un mal, sea el que fuere». Y he aquí el problema esencial del dialogo el Critón: ¿debe la persona victima de una injusticia, pagar la injusticia recibida con otra injusticia?¿Se combate una injusticia con otra injusticia?¿El ser victimas de una injusticia, acaso nos da la impunidad para actuar injustamente? Y la respuesta que nos da Sócrates es que de ningún modo se debe obrar voluntariamente con injusticia. Por ello su negativa a salvar su vida realizando una acción injusta. Debido a que no se combate un error, con otro error, sino con la Verdad. Del mismo modo no se puede combatir la injusticia, agregando más injusticia al mundo, sino practicando la Justicia. Y por ello “es preferible sufrir una injusticia que cometerla...”, quizás no podamos evitar sufrir acciones injustas, pero podemos elegir, y allí reside la grandeza moral del ser humano, el no dejarse arrastrar por la injusticia, no caer en su juego, la violencia engendra más violencia, podemos decir lo mismo de la injusticia, la acción injusta que nos lastima, la circunstancia adversa puede afectarnos exteriormente, pero no puede afectar nuestro ser intimo, Sócrates lo sabe, en cambio aquella persona que comete una injusticia, se convierte en causa eficiente de la injusticia y con ello la injusticia penetra y destruye su ser intimo.Critón sostiene que ante la opinión pública, Sócrates y sus discípulos serán vistos como cobardes, ya que contando con los medios para salvar su vida, nadie de los suyos ha hecho nada por librarle de la muerte. Sócrates que siempre señala la necesidad de guiar nuestra conducta de acuerdo a la opinión del hombre sabio, antes que en la opinión de la mayoría, responderá: «En modo alguno debemos cuidarnos tanto de qué dirá acerca de nosotros la gente; nuestra sola preocupación ha de ser que dirá acerca de lo justo y de lo injusto el entendido, él sólo, junto con la verdad misma.» Este fragmento del Critón me conduce a un dialogo entre Jean Guittón y Miterrand que pregunta: ¿Somos nosotros lo que la gente cree que somos? Y Guitton responde: «Lo que me agrada en Dios es que Él ve a las personas como son y que ellas son como Él las ve». Tanto en las palabras de Sócrates como en las de Guittón encontramos presente el hecho de que sólo Dios conoce nuestro ser intimo, y nuestras obras en ultima instancia deben regirse según su mirada. Así lo atestigua el ultimo párrafo del dialogo «Ea, pues, Critón; obremos así, puesto que así lo indica la divinidad». Y es esta pauta de conducta que dará a Sócrates esa serenidad del hombre justo ante la muerte, su creencia en el Hades, la justicia divina, es expresada en aquel sueño que narra casi al inicio del dialogo: «Soñé que una hermosa y linda mujer, vestida de blanco, se acercaba a mí y me decía: Sócrates al fértil país cuyo nombre es Ftía irás, creo yo, en el tercer día»Pero el hombre no sólo es responsable ante la Divinidad, sino también, mientras estemos en este mundo, ante los hombres. En el Critón encontramos una apología a las leyes de la ciudad, que todo hombre, en tanto ciudadano debe respetar, practicar y proteger. Sócrates ciudadano ejemplar de Atenas, comprende que el incumplimiento de las leyes por parte de los ciudadanos trae consigo la ruina de la ciudad; por ello, ante la propuesta de fuga de Critón invoca a las leyes de la ciudad las cuales le salen al paso, y le dicen: “Nosotras te trajimos al mundo, te criamos y educamos, hicimos participes de todos los bienes de que nos fue posible a ti y a todos los demás ciudadanos.” Las leyes señalan su importancia para la convivencia entre los hombres, por ultimo le interpelan: «En fin, Sócrates, ríndete a mis razones, sigue los consejos de la que te ha dado el sustento, y no te fijes, ni en tus hijos, ni en tu vida, en ninguna otra cosa, sea lo que sea, más que en la Justicia, y cuando vayas al Hades tendrás con que defenderte delante los jueces. Por que desengáñate si haces lo que has resuelto, si faltas a las leyes, no harás tu causa ni la de ninguno de los tuyos, ni mejor, ni más justa, ni más santa, sea durante tu vida, sea después de tu muerte. Pero si mueres, morirás victima de la injusticia, no de las leyes, sino de los hombres; en lugar de que si sales de aquí vergonzosamente, volviendo injusticia por injusticia, mal por mal, faltarás al pacto que te liga a mí, dañarás a una porción de gente que no debían esperar eso de ti, te dañarás a ti mismo, a mi, a tus amigos y a tu patria. Yo seré tu enemigo mientras vivas, y cuando hayas muerto, nuestras hermanas las leyes que rigen en el Hades, no te recibirán indudablemente con mucho favor, sabiendo que has hecho todos los esfuerzos posibles por arruinarme. No sigas, pues, los consejos de Critón, y si los míos.» El dialogo finaliza con la negativa de Sócrates y la aceptación de Critón de la decisión de su amigo y maestro
El esclavo y La Tempestad
Un rico marajá de la India se embarcó y se desató una gran tormenta. Uno de sus esclavos empezó a llorar de miedo, tanto que la tripulación empezó a irritarse, y poco faltó para que el marajá lo arrojase al mar. Pero su consejero le dijo: «Yo lo arreglaré». Entonces ordenó arrojarle al mar atado con una cuerda. El pobre esclavo empezó a gritar sacudido por las olas que lo zarandeaban en todas direcciones. Luego el consejero mandó sacarlo.Una vez en cubierta el esclavo se tendió en un rincón, silencioso y tranquilo. El consejero explicó al marajá a qué se debía semejante cambio de actitud: «Los seres humanos nunca nos damos cuenta de lo afortunados que somos hasta que nuestra situación empeora». Nadie aprecia tanto la salud como el que ha estado gravemente enfermo. Cristina lloraba porque no tenía zapatos, hasta que vio a una niña que no tenía pies.
miércoles, 16 de julio de 2008
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