miércoles, 23 de enero de 2008

Hermosa Sirvienta

Erase una vez un sultán, dueño de la fe y del mundo. Habiendo salido de caza, se alejó de su palacio y, en su camino, se cruzó con una joven esclava. En un instante él mismo se convirtió en esclavo. Compró a aquella sirvienta y la condujo a su palacio para decorar su dormitorio con aquella belleza. Pero, enseguida, la sirvienta cayó enferma.¡Siempre pasa lo mismo! Se encuentra la cántara, pero no hay agua. Y cuando se encuentra agua, ¡la cántara está rota! Cuando se encuentra un asno, es imposible encontrar una silla. Cuando por fin se encuentra la silla, el asno ha sido devorado por el lobo.
El sultán reunió a todos los médicos y les dijo:Estoy triste, sólo ella podrá poner remedio a mi pena. Aquel de vosotros que logre curar al alma de mi alma, podrá participar de mis tesoros.Los médicos le respondieron:Te prometemos hacer lo necesario. Cada uno de nosotros es como el Mesías de este mundo. Conocemos el bálsamo que conviene a las heridas del corazón.Al decir esto, los médicos habían menospreciado la voluntad divina. Pues olvidar decir “¡Insh Allah!” hace al hombre impotente. Los médicos ensayaron numerosas terapias, pero ninguna fue eficaz. La hermosa sirvienta se desmejoraba cada día un poco más y las lágrimas del sultán se transformaban en arroyo.Todos los remedios ensayados daban el resultado inverso del efecto provisto. El sultán, al comprobar la impotencia de sus médicos, se trasladó a la mezquita. Se prosternó ante el Mihrab e inundó el suelo con sus lágrimas. Dio gracias a Dios y le dijo:“Tú has atendido siempre a mis necesidades y yo he cometido el error de dirigirme a alguien distinto a ti. ¡Perdóname!”Esta sincera plegaria hizo desbordarse el océano de los favores divinos, y el sultán, con los ojos llenos de lágrimas, cayó en un profundo sueño. En su sueño, vio a un anciano que le decía:“¡Oh, sultán! ¡Tus ruegos han sido escuchados! Mañana recibirás la visita de un extranjero. Es un hombre justo y digno de confianza. Es también un buen médico. Hay sabiduría en sus remedios y su sabiduría procede del poder de Dios”.Al despertar, el sultán se sintió colmado de alegría y se instaló en su ventana para esperar el momento en el que se realizaría su sueño. Pronto vio llegar a un hombre deslumbrante como el sol en la sombra.
Era, desde luego, el rostro con el que había soñado. Acogió al extranjero como a un visir y dos océanos de amor se reunieron. El anfitrión y su huésped se hicieron amigos y el sultán dijo:“Mi verdadera amada eras tú y no esta sirvienta. En este bajo mundo, hay que acometer una empresa para que se realice otra. ¡Soy tu servidor”.Se abrazaron y el sultán añadió:“¡La belleza de tu rostro es una respuesta a cualquier pregunta!”.Mientras le contaba su historia, acompañó al sabio anciano junto a la sirvienta enferma. El anciano observó su tez, le tomó el pulso y descubrió todos los síntomas de la enfermedad. Después, dijo:“Los médicos que te han cuidado no han hecho sino agravar tu estado, pues no han estudiado tu corazón”.No tardó en descubrir la causa de la enfermedad, pero no dijo una palabra de ella. Los males del corazón son tan evidentes como los de la vesícula. Cuando la leña arde, se percibe. Y nuestro médico comprendió rápidamente que no era el cuerpo de la sirvienta el afectado, sino su corazón.Pero, cualquiera que sea el medio por el cual se intenta describir el estado de un enamorado, se encuentra uno tan desprovisto de palabras como si fuera mudo ¡Sí! Nuestra lengua es muy hábil en hacer comentarios, pero el amor sin comentarios es aún más hermoso. En su ambición por describir el amor, la razón se encuentra como un asno tendido cuan largo es sobre el lodo. Pues el testigo del sol es el mismo sol.El sabio anciano pidió al sultán que hiciera salir a todos los ocupantes del palacio, extraños o amigos.“Quiero, dijo, que nadie pueda escuchar a las puertas, pues tengo unas preguntas que hacer a la enferma”.La sirvienta y el anciano se quedaron, pues, solos en el palacio del sultán. El anciano empezó entonces a interrogarla con mucha dulzura:“¿De dónde vienes? Tú no debes ignorar que cada región tiene métodos curativos propios. ¿Te quedan parientes en tu país? ¿Vecinos? ¿Gente a la que amas?”.Y, mientras le hacía preguntas sobre su pasado, seguía tomándole el pulso.Si alguien se ha clavado una espina en el pie, lo apoya en su rodilla e intenta sacársela por todos los medios. Si una espina en el pie causa tanto sufrimiento, ¡qué decir de una espina en el corazón! Si llega a clavarse una espina bajo la cola de un asno, éste se pone a rebuznar creyendo que sus voces van a quitarle la espina, cuando lo que hace falta es un hombre inteligente que lo alivie.Así nuestro competente médico prestaba gran atención al pulso de la enferma en cada una de las preguntas que le hacía. Le preguntó cuáles eran las personas con quienes vivía y comía. El pulso permanecía invariable hasta el momento en que mencionó la ciudad de Samarkanda. Comprobó una repentina aceleración. Las mejillas de la enferma, que hasta entonces eran muy pálidas, empezaron a ruborizarse. La sirvienta le reveló entonces que la causa de sus tormentos era un joyero de Samarkanda que vivía en su barrio cuando ella había estado en aquella ciudad.El médico le dijo entonces:“No te inquietes más, he comprendido la razón de tu enfermedad y tengo lo que necesitas para curarte. ¡Que tu corazón enfermo recobre la alegría! Pero no reveles a nadie tu secreto, ni siquiera al sultán”.Después fue a reunirse con el sultán, le expuso la situación y le dijo:“Es preciso que hagamos venir a esa persona, que la invites personalmente. No hay duda de que estará encantado con tal invitación, sobre todo si le envías como regalo unos vestidos adornados con oro y plata”.El sultán se apresuró a enviar a algunos de sus servidores como mensajeros ante el joyero de Samarkanda. Cuando llegaron a su destino, fueron a ver al joyero y le dijeron:“¡Oh, hombre de talento! ¡Tu nombre es célebre en todas partes! Y nuestro sultán desea confiarte el puesto de joyero de su palacio. Te envía unos vestidos, oro y plata. Si vienes, serás su protegido”.A la vista de los presentes que se le hacían, el joyero, sin sombra de duda, tomó el camino del palacio con el corazón henchido de gozo. Dejó su país, abandonando a sus hijos, y a su familia, soñando con riquezas. Pero el ángel de la muerte le decía al oído:“¡Vaya! ¿Crees acaso poder llevarte al más allá aquello con los que sueñas?”.A su llegada, el joyero fue presentado al sultán. Este lo honró mucho y le confió la custodia de todos sus tesoros. El anciano médico pidió entonces al sultán que uniera al joyero con la hermosa sirvienta para que el fuego de su nostalgia se apagase por el agua de la unión.Durante seis meses, el joyero y la hermosa sirvienta vivieron en placer y en el gozo. La enferma sanaba y se volvía cada vez más hermosa.Un día, el médico preparó una cocción para que el joyero enfermase. Y, bajo el efecto de su enfermedad, este último perdió toda su belleza. Sus mejillas palidecieron y el corazón de la hermosa sirvienta se enfrió en su relación con él. Su amor por él disminuyó así hasta desaparecer completamente.Cuando el amor depende de los colores o de los perfumes, no es amor, es una vergüenza. Sus más hermosas plumas, para el pavo real, son enemigas. El zorro que va desprevenido pierde la vida a causa de su cola. El elefante pierde la suya por un poco de marfil.El joyero decía:“Un cazador ha hecho correr mi sangre, como si yo fuese una gacela y él quisiera apoderarse de mi almizcle. Que el que ha hecho eso no crea que no me vengaré”.Rindió el alma y la sirvienta quedó libre de los tormentos del amor. Pero el amor a lo efímero no es amor.Mawlana Yalal al-Din Rumi 150 Cuentos Sufíes extraídos del Matnawi Ed. Paidos Orientalia
Comentario del Murshid Nawab en el retiro de Bogota, Marzo de 2001:El doctor tenía cierta poción alquímica y puso un poco en la comida de la mujer joven. Y bajo el efecto de la poción ella vio a su amado esposo como el se vería setenta años después. Por supuesto quedó impresionada, entonces preguntó, "¿Qué pasa, dónde está mi marido?", y él dijo, "Pero si estoy aquí amor, bésame". Ella estaba horrorizada de besarlo.
Después de un tiempo, el efecto de la poción desapareció, pero ella comenzó a pensar más profundamente en la situación y comprendió que a pesar de todas las circunstancias, el rey siempre la había amado y que inclusive el rey había sacrificado su felicidad por la de ella. Y así, ella entendió que ella le debía mucho más a él de lo que él le había dado. Bueno... , cómo salió ella de la situación, la historia no lo cuenta.Y realmente esta es la película del alma, el apego al mundo y el amor de la Divina Presencia. La joven mujer representa nuestra alma, que es amada por el rey, el Divino Rey, que sólo quiere darnos todo lo que necesitamos. Entonces nos intoxicamos con nuestra vida

sábado, 22 de diciembre de 2007

Nostalgias...

Si hubiera imaginado,
que tu tiempo y mi tiempo en estemundo,
pudieran no ser uno,
habria hecho racimos con los besos que,
ahitos de dulzor, aun nos quedaron,
para aliviar con ellos,
la amargura que hoy aflora hasta mis labios.
si hubiera adivinado que,
el camino sin ti, no se acababa
y que habria de andarlo
perdida en soledades y nostalgias,
me habria anticipado hasta su meta
para esperarte en ella
y asi explorar la otra vida de tu mano.
Si hubiera sospechado
que el rio de bucolicas riveras
en el que tanto nos amamos,
celoso de mi bien, suyo te hiciera,
habria detenido en un remanso
nuestro pequeño barco,
para morir contigo,
jugando a ser estrellas.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Hay Amores...


Ay! mi piel, que no haría yo por ti

por tenerte un segundo,

alejados del mundo y cerquita de mí

Ay! mi piel, como el río Magdalena

que se funde en la arena del mar,

quiero fundirme yo en tí.

Hay amores que se vuelven resistentes a los daños,

como el vino que mejora con los años ,

así crece lo que siento yo por ti.

Hay amores que se esperan al invierno y florecen

y en las noches de otoño reverdecen

tal como el amor que siento yo por ti.

Ay! mi piel, no te olvides del mar

Que en las noches me ha visto llorar

tantos recuerdos de ti.

Ay! mi piel, no te olvides del día que se paró en tu vida,

de la pobre vida que me tocó vivir.

Hay amores que se vuelven resistentes a los años
como el vino que mejora con los años
así crece lo que siento yo por ti.
Hay amores que parece que se acaban y florecen
y en las noches del otoño reverdecen
tal como el amor que siento yo por tiyo por ti…por ti…
como el amor que siento yo por ti.

Hay amores . Shakira

martes, 18 de diciembre de 2007

Carla Bruni


'''Quelqu'un m'a dit''' Letra de la Canción en español
Alguien me dijo que nuestras vidas no valen gran cosa, Pasan en un instante igual que se marchitan las rosas. Alguien me dijo que el tiempo que pasa es podrido Que de nuestras penas él se hace abrigos Sin embargo alguien me dijo
CORO: Que tu me amabas aún, Este alguien me dijo que tu me amabas aún. Seria esto posible entonces?
Alguien me dijo que el destino se burla de nosotros Que no nos da nada y que nos promete todo Que la felicidad esta al alcance de nuestra mano, Entonces alzamos la mano y descubrimos que estamos locos. Sin embargo alguien me dijo
CORO: Que tu me amabas aún, Este alguien me dijo que tu me amabas aún. Seria esto posible entonces?
Pero quien me dijo que aún me amabas? No lo recuerdo, era tarde en la noche, Oigo aún la voz, pero no reconozo los rasgos "Te quiere, es un secreto, no le digas que te lo he dicho" Lo ves, alguien me dijo
Que aún me amabas, es lo que dices? Que aún me amabas, seria esto posible entonces?
Alguien me dijo que nuestras vidas no valen gran cosa, Pasan en un instante igual que se marchitan las rosas. Alguien me dijo que el tiempo que pasa es podrido Que de nuestras tristezas él se hace abrigos Sin embargo alguien me dijo
CORO: Que tu me amabas aún, Este alguien me dijo que tu me amabas aún. Seria esto posible entonces?

La Tierra, Totila Albert


Prólogo“Buscando la causa de la falta de unidad entre los seres humanos y de la gran confusión en que se encuentra sumida la mayor parte de la humanidad, se critica como culpables a la Iglesia y al Estado, pero nunca se da el último paso: trasladar la responsabilidad al creador de tales instituciones, quien haciendo uso del poder se ha dado a sí mismo valor absoluto y se ha arrogado el derecho de vida o muerte sobre la familia, considerándola de su propiedad y apoderándose de sus bienes. Hora es de que no nos ocupemos solamente de los síntomas sino de la enfermedad como tal, reconociendo en el patriarcado el origen de nuestras imperfecciones y de la artificialidad de nuestra forma de vida”.

El vuelo del genio



-¿Levantas, hijo, el vuelo?-¡Sagradas voces!, creo que sí,mi alma está en duelodesde que os perdí.Era la sombra del vacíosúbitamente todo lo mío.De par en par abrió el dolorel cuerpo mismo.Tornó afuera el interior,y con la fuerza del sonidobrotaron alas del abismo.De mí, en vuelo suspendido ,nacía fiel y reposadaen síla trinidad alada,y con la vista elevadaos vívolar conmigo a la nada.y eso es todo lo que séporqué de todo me acordé,altivo padre que señalasmás alto aún que nuestras alas,amada madre que tan seríaseñalas hacia la materia.Y entendí que era yoa quien tu mano señalabaen la visión que así volaba.Tan cerca estuve de morirque atravesé mi vida,de ida y venida, y pude reconstruirla constelación humana:a través del sol, en nuestro padre, y de la noche, en nuestra madre,llegar al Yo, que solo emana.
La experiencia con la que comenzó su vuelo chamánico (y su liberación de la “mente ordinaria”, podríamos decir) tuvo un fuerte componente físico. “Abrió el dolor al cuerpo mismo” hace referencia a la sensación de que su cuerpo se separa por la espalda en dos mitades, desde la cabeza a los pies. La apertura del cuerpo es un tema común en los relatos de iniciaciones chamánicas, y tengo certeza de que Tótila Albert no conocía la literatura al respecto. Alude asimismo el poema a la sensación, también familiar a los conocedores del chamanismo, de que el interior del cuerpo se volcaba hacia afuera, y al decir que “brotaron alas al abismo” no sólo se refiere metamórficamente al proceso espiritual por el cual la caída a la propia profundidad se torna en elevación, sino a una vivencia física de transformación en ave de rapiña.En el bajorrelieve (figura 2, ‘Ave del Retorno’) con el que he ilustrado en el primer capítulo del libro (Agonía del Patriarcado) la trinidad interior de madre-padre-hijo, el escultor tradujo la vivencia de transformación en la de un cóndor que porta al hijo entre sus garras. Sin embargo, la vivencia física a la que me refiero se corresponde con la experiencia general de los chamanes siberianos que, en el curso de su primera iniciación, se sienten transformados en águilas y pasan a considerarse descendientes de un chamán original águila. (…)Resulta sugerente la invitación de Tótila a hablar en su manifiesto de amores, en plural: cualidades o formas primordiales del amor. El amor paterno se orienta a lo “celestial”, al mundo de los principios, las ideas y los ideales. El amor materno se orienta a la naturaleza y hacia lo individual, y no atiene a méritos, sino a necesidades. Por otra parte, el amor filial (tan patologizado en nuestra época, al ser interrumpido y reemplazado el vínculo amoroso hacia los padres por un vínculo de resentimiento y de dependencia idealizada) se caracteriza por un actitud agradecida de receptividad y respeto.Llevando aún más lejos este pensamiento, podemos decir que el amor intrapsíquico entre los principios Padre, Madre e Hijo es necesario para que pueda haber armonía en la familia humana, así como entre los valores paternos, maternos y filiales de nuestra cultura. Esta es la idea que expresaba un bajorrelieve realizado por Tótila en la fachada de un edificio público en Santiago de Chile, y que existió hasta hace poco, antes de ser destruido por las autoridades hacia las postrimerías de la dictadura militar en los 80. En él lo paterno y lo materno venían representados por dos alas que, con su polaridad, permitían a una figura central volar hacia adelante.Más concretamente, en el relieve, sobre las alas de un cóndor la figura del Hijo apunta hacia adelante, mientras que a su lado, a la izquierda, la Madre apunta hacia abajo y, a la derecha, la figura del Padre lo hace hacia arriba. Digamos que si la condición ordinaria del ser humano es quedar fijado a un estado infantil en el que regresivamente mantiene una relación de necesidad y ambivalencia frente a los padres de su infancia, el niño sano que reside potencialmente en el interior de todos nosotros puede, a través de su amor hacia su padre y su madre internos, apropiarse de las cualidades del amor paterno y del amor materno, integrando así el amor al cielo con el amor a la tierra, el amor a la sabiduría y el amor a la naturaleza, el amor a la divina transcendencia y el amor a la inmanencia divina.”

AUTO NOCIMIENTO - TOTILA ALBERT
Transformado al regresar de profundos sentimientos vago por el mundo. Aquel que bendice a sus padres se recrea a sí mismo en honda felicidad”.
Tótila Albert

Mi interés por la idea de que el patriarcado constituye la raíz del gran macroproblema que tenemos planteado data de mediados de los años cincuenta, y la fuente de mi inspiración es más antigua y poco conocida: un chileno, que ya era consciente de lo crítico de esta situación hace más de cincuenta años. Tótila Albert, nacido en Chile, llegó a ser conocido como escultor en los años que siguieron a la primera guerra mundial. Apodado por sus contemporáneos en Berlín “el Rodin alemán”, puede ser considerado como el mejor escultor que haya producido Chile, pero la concurrencia de diferentes circunstancias le impidió llegar a ser conocido internacionalmente, y hoy en día la mayor parte de su obra (originalmente en yeso) ha sucumbido a los embates del tiempo.A la edad de 37 años, tras la muerte de su padre, Albert sufrió una muerte en vida que supuso un tránsito a un renacimiento, o –según su propia expresión– a un “auto-nacimiento”. Después de esto, abandonó la escultura para dedicarse a la poesía, en lengua alemana, y contando con el apoyo financiero de sus amigos en el Berlín de la preguerra, pudo integrarse íntegramente a la escritura, convertida en adelante en eje central de su crecimiento en el seno de una nueva vida. Más tarde, el día antes de declararse la segunda guerra mundial (y cerrarse, consiguientemente, las fronteras alemanas), abandonó Alemania para volver a Chile. Allí se casó, cuando tenía 48 años, y volvió a la escultura para poder sobrevivir, pero siguió también escribiendo poesía. Alguna gente iba a aprender escultura con él, sintiéndose curados en su compañía, pero principalmente gustaba de hablar con las personas, en un deseo de despertarlas y sacarlas de su “adormecimiento patriarcal”.
Tótila Albert no era un filósofo en el sentido propio de la palabra. Si llegó a alcanzar una profunda intuición política, no fue a través del pensamiento discursivo, sino como resultado de un largo y dramático proceso de desarrollo interior que, a mitad de su vida, como hemos dicho, le transformó de escultor en místico y poeta. Una parte inicial de este proceso consistió en atravesar una especie de alquimia interna, en la que –tras un mítico y muy real (con ocasión de la muerte de su padre)– pudo entrar en diálogo con las imágenes internalizadas de su padre y de su madre, quedando así curada la relación del pasado entre sus padres más allá de su propio condicionamiento. (…). Más tarde en su vida habría de señalar cómo nuestros padres personales son al mismo tiempo obstáculos y vehículos potenciales para conectarnos con nuestros “padres universales”. Puesto que la muerte de su padre le había hecho sentirse como un árbol incendiado repentinamente por un rayo –herido por una muerte interior que había de conducirle a una nueva vida–, asimismo pensaba que la muerte de quienes más amamos supone para todos una vía que la vida nos pone por delante en el camino de nuestra espiritualización. Creo que los historiadores de la cultura tienen motivos suficientes para pensar que esto es así, ya que efectivamente la experiencia de la muerte parece jugar un papel central en el surgimiento de las diferentes religiones.Durante 1938, en el Berlín de la preguerra, el shock de lo que estaba ocurriendo en torno suyo hizo salir a Tótila de la “torre de marfil” de su laboratorio poético y alquímico. En ese año escribió tres “cartas” dirigidas a la “Madre”, al “Padre” y al “Hijo”, pero no a sus propios padres. Por Padre entendía el “padre absoluto”, el “principio paterno” propio del imperialismo.En Chile, en 1943 dio a luz una seie de 66 himnos con el título Die Dreimal Unser (‘Lo tres veces nuestro’, o simplemente ‘Nuestra trinidad’), que contenían temas de poesía política –o de poesía místico-política, más propiamente–, y a los que, según recuerdo haberle oído decir, concebía como “affiches verbales” destinados a atraer la atención de la gente sobre los peligros de la obsolescencia del orden patriarcal en que estamos inmersos.